Un nuevo estudio sobre parejas realizado en Bolivia muestra que las mujeres indígenas y las no indígenas tienen casi la misma tasa de embarazos deseados, disipando así el mito de que las mujeres indígenas tienen tasas de nacimientos más altas, simplemente porque desean tener familias más grandes que las mujeres no indígenas.
El estudio encontró que la diferencia existente entre las tasas totales de nacimientos de mujeres indígenas y no indígenas se debe casi por completo a una tasa más alta de nacimientos no deseados entre las mujeres indígenas. Es probable que esta disparidad se deba al acceso precario a servicios de anticoncepción por parte de las mujeres indígenas, y a la tasa más elevada de necesidad insatisfecha de anticoncepción, concluye la autora, Catherine McNamee de la Universidad de Tejas en Austin.
El estudio encontró, sin embargo, un dato prometedor: la inmensa mayoría de las parejas indígenas y no indígenas aprueba el uso de planificación familiar. No obstante, un 44% de las mujeres indígenas, comparado con un 26% de las mujeres no indígenas, declara no querer un hijo en el futuro cercano, pero no usa ningún método de anticoncepción. Por lo tanto, la autora recomienda que las clínicas de planificación familiar alienten a las parejas indígenas a ser más comunicativas respecto del uso de anticonceptivos y planificación familiar, para que puedan alcanzar el tamaño de familia deseada. McNamee también observa que la participación de los hombres en las visitas a las clínicas de planificación familiar puede ser muy útil, puesto que es más probable que los hombres indígenas conozcan una amplia variedad de métodos modernos de anticoncepción que las mujeres, y también es más probable que hablen español, idioma que es utilizado por el personal de las clínicas con más frecuencia que los idiomas locales.
Dado que McNamee no encontró una dinámica de poder significativa entre las parejas indígenas, concluye que el acceso a las clínicas (que son menos numerosas en las áreas rurales, donde vive la mayoría de las mujeres indígenas) juega probablemente un rol más importante en la disparidad que existe entre las tasas de nacimientos no deseados de mujeres indígenas y no indígenas. La pobreza, junto con la ubicación alejada de muchas de las clínicas también puede obstruir el acceso a una variedad de anticonceptivos por parte de las mujeres indígenas, así como las experiencias y miedos relacionados a barreras lingüísticas, y la existencia de políticas no sensibles a las diferencias culturales en las clínicas de planificación familiar. Los programas y políticas de planificación familiar, concluye la autora, deberían tener más en cuenta las necesidades de las parejas indígenas y dirigirse a ellas de una manera culturalmente apropiada.
El estudio, “Wanted and Unwanted Fertility in Bolivia: Does Ethnicity Matter?” aparece en el número de diciembre de 2009 de International Perspectives on Sexual and Reproductive Health.

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