Nuestro argumento es muy sólido: No puede haber inhabilitación política si primero no existe una condena penal definitivamente firme. Así lo establece nuestra Constitución y la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Todos saben que en mi caso no hubo ningún juicio y mucho menos una condena. Y no lo hubo, porque no hay delito, porque soy inocente. Nos asiste la razón y el derecho.
Este no es solo el caso de López versus el Estado venezolano. Este es un caso que nos compete a todos los venezolanos y a la democracia misma: acá se decidirá si en Venezuela se sigue permitiendo que el gobierno descalifique a candidatos que representan una verdadera alternativa. No podemos dejar que continúen las prácticas antidemocráticas por parte de un Estado que utiliza toda su fuerza para violar los derechos humanos de los venezolanos.
Te pido que le hagas llegar este mensaje a tantos amigos como te sea posible. Mientras más voces seamos, más fuerte será nuestra causa.
Mi eterna gratitud por todo tu apoyo,

LeopoldoSan José, Costa Rica

0 comentarios:
Publicar un comentario