viernes 27 de enero de 2012

ARAGUA VENCIÓ A LA GUAIRA Y COMANDA LA FINAL

RAFAEL TEJERA/ HENRY ROLDÁN SESTI - 2001

Buddy Bailey dejó de ser Buddy Bailey por un instante; pero en las finales Tigres sigue siendo Tigres.

Aragua venció a La Guaira ayer, en el tercer juego de la final, gracias a jugadores que no pintaban estar en la final: Jorge Cortés, Jonel Pacheco, José “Goyito” Martínez y Edgardo Alfonzo.
Ninguno de ellos apuntaba a tener un lugar seguro en el lineup, pero todo parecer reverdecer bajo el toque mágico de Bailey. Así él no esté en su noche. Porque ayer, en el Universitario, el avezado estratega dirigió en contra de su estilo y, aún así, venció a Tiburones 5-3, para irse arriba en la final, 2 victorias a 1.

Los fanáticos de La Guaira finalmente vieron una final en su casa. Era el sueño anhelado, después de aquel juego sin hit ni carreras de Urbano Lugo, hace 25 años. Y aunque no llenaron el parque, hicieron tanta bulla como si lo hubiesen hecho. Sobre todo en el quinto inning, cuando se libraron del yugo de Seth Etherton, quien les estaba haciendo recordar el trago amargo que vivieron aquel 24 de enero de 1987.

El abridor estadounidense lanzó las primeras cuatro entradas sin permitir imparables. Golpeó, una y otra vez, las esquinas inferiores con su cambio de velocidad. En cada inning parecía inminente que caería el primer hit, porque La Guaira le levantó la bola con facilidad. Pero las conexiones siempre caían en los guantes de Aragua. Hasta que llegó el quinto inning, en el que José “Cafecito” Martínez rompió el hechizo con una línea al jardín derecho.

Las tribunas se encendieron. Los aficionados drenaron los 25 años de frustraciones después de ese hit, con una celebración eufórica. El redoble de tambores de la samba estremeció el Universitario a tal punto que Buddy Bailey salió a pedirle a los árbitros que calmaran el escándalo. Edwin Bellorín y Gregor Blanco llenaron las bases con boletos y las gradas llegaron al clímax. Pero Etherton escapó de la amenaza con un rodado de César Suárez que liquidó la partida.

Parecía todo para Etherton. Sobre todo porque quien estaba al mando era Bailey. Pero en ese momento de la noche no era Bailey, el estratega implacable con los pitchers. Ese que no les deja ni un bateador de más. Porque Etherton salió para el sexto, a pesar de sus problemas en el quinto, y con 77 pitcheos. Después de aplicar un método exitoso con su bullpen, ver al abridor en el sexto inning parecía contra natura. Y lo pagó.

Oscar Salazar, el primer bateador del inning, disparó un proyectil con un francotirador. Fue una línea pegada a la raya de la tercera base, que se estrelló contra el bullpen de los visitantes. Casualidad o no, parecía una señal de protesta. La bola siguió, huidiza, hasta metérsele entre las piernas al jardinero Adonis García, que la perdió y permitió que “Cachi” anotara. A punto estuvo de conectar un jonrón de pierna, pero los anotadores dieron triple y error.

Comenzaron a calentar en el bullpen de Aragua, pero era tarde. Venía Luis Jiménez, y no perdonó a Bailey, porque se la montó en la mitad de las gradas del jardín derecho.

Pero Tigres se ha caracterizado por tener héroes inesperados para cualquier momento. En el octavo, con el juego empatado, José “Goyito” Martínez, el suplente de Ramón Castro, trajo la de irse arriba con un rodado por el campocorto; y luego anotaría la cuarta con un infield hit de Jonel Pacheco. Edgardo Alfonzo coronó la victoria con una línea al jardín derecho, de esas que se cansó de batear en el Shea Stadium, cuando era una estrella de las Grandes Ligas.

Bailey puede respirar tranquilo. Ganó el primero de los tres juegos en Caracas, y todavía no ha utilizado a su mejor abridor, Yusmeiro Petit. Pero más que nada, Bailey puede estar tranquilo porque sus pupilos han internalizado el lema que reza que “no hay nombres sino hombres”. Y cuando él no esté en su mejor día, los hombres seguirán respondiendo.

0 comentarios: